Una clínica que se inspira en la casa gallega

Proyecto de interiorismo en Valencia para un centro de cirugía plástica y reparadora especializado en lipedema. Un local de 285 m2 en planta baja y 56 m2 de altillos: 341 m2 en total.

UN CONCEPTO QUE NACE DE LA PIEDRA

El proyecto toma de la arquitectura tradicional gallega su materialidad y su forma. La piedra gallega aparece en la fachada y en paramentos del interior, y la idea de la cubierta a dos aguas se traduce en volúmenes y en un lucernario protagonista, con formas cónicas invertidas que reciben la luz desde arriba.

Con una altura de forjado de 4,95 m, jugamos con desniveles para ordenar el recorrido: techos mas altos en recepción y espera, y más contenidos en las zonas de paso.

Un proyecto nuevo, con muchos meses de desarrollo. Pasó por distintas propuestas de fachada, de recepción y del resto de espacios hasta dar con el lenguaje definitivo del centro.

UN PROGRAMA PENSADO PARA EL PACIENTE

El centro reúne recepción y zona de primeras visitas, salas de espera diferenciadas según el tipo de paciente, consultas médicas y consultas multifunción con espacio para ortopedia, podología y traumatología, despachos cerrados, vestuarios con sala fotográfica y una zona de venta de productos. 

El área quirúrgica cuenta con salas de curas, esterilización y recuperación, y la zona wellness suma fisioterapia y una cama hiperbárica. Los altillos quedan reservados al uso privado: almacenaje y personal médico.

El conjunto se plantea por fases: una primera con el núcleo de la clínica de lipedema y una segunda que amplía el centro con nuevas consultas multifuncional, fisioterapia, aquacyling y la cama hiperbárica.

La conexión entre zonas es una herramienta de trabajo: permite al equipo moverse mejor y sacar todo el rendimiento a cada metro.

UNA FACHADA QUE INVITA A ENTRAR

La fachada combina piedra, porcelánico claro, alistonado metálico y rejillas en la parte superior. Un rótulo luminoso con el nombre de la clínica da identidad al frente, y una tira led en los laterales marca la entrada cuando cae la tarde.

RECEPCIÓN Y SALA DE ESPERA

La recepción se resuelve con volúmenes minimalistas y líneas rectas: la luz indirecta es protagonista y el juego de texturas y relieves da carácter al primer gesto del interior, con un mostrador azul oscuro de lamas verticales y base iluminada. La sala de espera se abre a la luz natural con un banco corrido junto al ventanal y vegetación, y la inclinación del techo guía la iluminación de todo el ambiente. 

EL PASILLO Y LA ESCALERA

El pasillo se concibe como una sucesión de marcos de madera oscura que van encadenando espacios. Las puertas, el roble entonado con tapajuntas en roble teñido de negro, se integran en paredes blancas. La escalera de subida al altillo, con paredes de tono tierra, apliques de luz cálida y un primer peldaño a modo de umbral, marca el paso a la zona privada del centro. 

DESPACHOS, CONSULTAS Y MATERIALES

Los despachos cerrados y las consultas multifunción comparten el mismo lenguaje de materiales y luz que las zonas públicas; en el despacho de dirección, un cristal inteligente permite pasar de la transparencia a la privacidad.

La paleta reúne piedra gallega, madera de roble entonado, madera teñida de negro, porcelánico claro y carpintería metálica negra, con los tonos azules de la imagen corporativa de la clínica.

DE LA CALLE A LA CONSULTA

En Laura Yerpes nos gusta que cada proyecto tenga identidad propia, sin que haga falta leer el rótulo. En esta clínica lo hemos hecho con la piedra, la madera y la luz, y con un recorrido que acompaña al paciente y hace más fácil el trabajo de todo el equipo.